23 octubre 2026
Primavera en Estancia Cerro Guido: el despertar de una nueva vida
Un cordero sigue de cerca a su madre. Un potrillo se anima a correr por primera vez. Entre los arbustos de la estepa, pequeños brotes y flores comienzan a cambiar los colores del paisaje. La primavera llega a Estancia Cerro Guido con escenas que invitan a detenerse y observar cómo se renueva la vida en este rincón de la Patagonia chilena.
A medida que los días se alargan, los nacimientos, la floración y el trabajo en la huerta marcan el ritmo de la temporada. Para quienes nos visitan, es una oportunidad de conocer la estancia en un momento especial de su ciclo anual, cuando la vida de campo y la naturaleza ofrecen nuevos detalles por descubrir.

Nuevos integrantes en la vida de estancia
La llegada de corderos, potrillos y terneros es uno de los acontecimientos más esperados de la primavera. En los campos, las crías permanecen cerca de sus madres, descansan entre los pastos y, poco a poco, comienzan a explorar su entorno.
Estas escenas también hablan del trabajo cotidiano de una estancia ganadera. La época de nacimientos requiere atención y cuidado por parte de quienes conocen a los animales y acompañan sus ciclos año tras año. Observar estas labores permite acercarse a un oficio que sigue dando forma a la identidad de Cerro Guido.
Durante los recorridos, encontrarse con una oveja y su cordero o ver a los potrillos junto a la tropilla ofrece una mirada cercana a la vida de campo. Son momentos sencillos que conectan al visitante con el territorio y con las personas que lo habitan.

Chulengos: una nueva generación en la estepa
La renovación también alcanza a la vida silvestre. Con el avance de la temporada, los grupos de guanacos comienzan a sumar nuevos integrantes: los chulengos, como se conoce a sus crías.
Sus figuras pequeñas, de patas largas y movimientos todavía algo torpes, llaman la atención entre los adultos. Verlos seguir a sus madres y descubrir el entorno permite apreciar otra dimensión de la fauna patagónica, ligada a sus ciclos de reproducción y crecimiento.
Cada encuentro invita a observar con calma y mantener la distancia, dejando que los animales continúen su actividad sin interferencias. Acompañados por los guías, los visitantes pueden aprender a reconocer comportamientos y detalles que enriquecen la lectura del paisaje.

La primavera también se descubre mirando el suelo
En un territorio de grandes horizontes, es fácil que las montañas concentren todas las miradas. Sin embargo, durante la primavera, parte de lo que cambia se encuentra a nuestros pies.
Los brotes y las flores aparecen entre pastos y arbustos, aportando matices a una vegetación adaptada al viento y a las condiciones de la Patagonia. En Estancia Cerro Guido, especies como el neneo macho, la mata negra, el calafate, el capachito y el zapatito de la Virgen invitan a conocer la diversidad de la flora local.
La floración avanza a su propio ritmo, según la especie, el sector y las condiciones de cada temporada. Por eso, un mismo recorrido puede ofrecer detalles distintos a medida que pasan las semanas: una flor que acaba de abrir, nuevas hojas o un arbusto que comienza a llenarse de color.
Caminar atentos a estas pequeñas transformaciones permite descubrir un paisaje que se expresa en distintas escalas, desde las cumbres hasta las plantas que crecen al borde del sendero.

Un nuevo ciclo en la huerta orgánica
En nuestro hotel, la huerta orgánica también comienza a tomar vida. La primavera abre una nueva etapa de trabajo y crecimiento, en la que el cuidado de la tierra acompaña el desarrollo de los cultivos.
Este espacio mantiene un vínculo cercano con la cocina de Estancia Cerro Guido y con la posibilidad de conocer el origen de algunos de los ingredientes que llegan a la mesa. Detrás de cada cosecha hay tiempo, dedicación y un aprendizaje constante sobre lo que significa cultivar en estas latitudes.
El despertar de la huerta suma otra expresión de la temporada: mientras los campos reciben a sus nuevas crías y la flora silvestre comienza a florecer, aquí se prepara lo que crecerá durante los próximos meses.

Vivir la primavera en Estancia Cerro Guido
Visitar Estancia Cerro Guido en primavera permite acercarse a un territorio en plena transformación. Una caminata, una cabalgata o un recorrido por la estancia pueden dar lugar a encuentros con sus nuevos habitantes y a descubrir los colores que comienzan a aparecer en el paisaje.
También es una invitación a conocer el ritmo de un lugar donde la ganadería, la vida silvestre, los cultivos y la hospitalidad conviven a diario. Detenerse a observar un chulengo junto a su madre, reconocer una flor nativa o acercarse a la huerta son distintas maneras de comprender esa relación.
Te invitamos a descubrir la primavera en Cerro Guido y a observar de cerca los pequeños acontecimientos que dan vida a esta temporada en la Patagonia.